La Sexualidad Masculina

La diabetes, sobre todo si se trata de una diabetes con un deficiente control glucémico mantenido durante años, puede dar lugar a alteraciones vasculares y nerviosas que, si afectan a vasos y nervios del área genital, puede dar lugar a problemas en la vida sexual de algunos hombres.

Este tipo de situaciones o problemas, de manera global, se denominan "disfunciones sexuales masculinas", y en ellas se incluyen alteraciones de la erección, de la eyaculación, en el orgasmo, en la sensibilidad e incluso en el deseo sexual.

Pero también es preciso tener en cuenta que, en muchas ocasiones, la diabetes, y sobre todo su diagnóstico, puede suponer una situación de angustia, inseguridad, infravaloración y de miedo al fracaso, lo que, por sí solo ya es capaz de producir una disfunción sexual, pero que, cuando se asocia a factores físicos, incrementan de manera considerable todos estos problemas.

No obstante, todas las disfunciones sexuales que aparecen en un diabético deben ser atribuidas exclusivamente a la diabetes, ya que existen muchas otras causas que pueden originar y dar lugar a disfunciones sexuales masculinas y que no tienen nada que ver con la diabetes, y que también pueden aparecer en los hombres diabéticos, como en cualquier otro, sumándose esos factores de riesgo a la propia diabetes.

 

La disfunción eréctil o "impotencia"

La disfunción sexual más frecuente en hombres con diabetes es la disfunción eréctil o "impotencia".

Consiste en la dificultad o imposibilidad permanente y repetida (no esporádica) de lograr una erección que permita al hombre mantener relaciones sexuales satisfactorias.

Se trata de una situación que afecta, en mayor o menor grado, aproximadamente, al 50% de los varones entre los 40 y los 70 años, independientemente de que sean diabéticos o no.

 

¿Por qué se produce?

Para que se produzca la erección, el pene tiene los llamados cuerpos cavernosos, estructuras esponjosas situadas encima de la uretra a lo largo de todo el pene. Cuando se produce una estimulación sexual, los músculos de los cuerpos cavernosos se relajan y permiten la entrada de sangre hacia éstos, llenándolos y haciendo que el pene se expanda y aumente de tamaño, comprimiendo las venas, lo que impide que la sangre salga, produciéndose la erección.

La impotencia se puede producir por alteraciones en cualquiera de los pasos que dan lugar a la erección:

Entre las causas que pueden originar alguna de estas alteraciones se encuentran, de manera genérica: enfermedades (diabetes, enfermedades renales, alcoholismo crónico, enfermedades vasculares, cirugía de la próstata,...); el uso de determinados medicamentos (antidepresivos, tranquilizantes, pastillas para adelgazar, antihistamínicos,...); fumar, ya que afecta a la circulación sanguínea; el consumo excesivo de alcohol y el uso de drogas; y trastornos hormonales.

En otro orden de causas encontramos los factores psicológicos, causantes del 10 - 20 % de los casos de impotencia, y entre los que destacan el estrés, la ansiedad, sentimientos de culpa, depresión, baja autoestima y el miedo a fallar. Todos estos sentimientos y temores se pueden ver incrementados en el hombre diabético por el miedo a sufrir una hipoglucemia.

 

¿Qué hacer?

Ante todo es preciso insistir en que lo que no hay que hacer es encerrarse en uno mismo, callarlo y ocultarlo.

Es preciso, en primer lugar, hablar con la pareja y no dejarse vencer por la situación, no dejarse abatir por la idea de que se es un "inútil" que "no sirve para nada". La comunicación con la pareja y una actitud positiva pueden marcar una gran diferencia en la vida sexual.

También debe hablarse con el médico, éste podrá remitir a un especialista o bien determinar cual es el tratamiento más adecuado para resolver el problema, ya que actualmente existe una gran variedad de opciones de tratamiento, que dependerán de la causa de la impotencia y de la lesión existente en ese momento.

Las alternativas terapéuticas consisten en una, o más, de las siguientes opciones:

Otras Disfunciones sexuales

La disfunción eréctil o impotencia, con ser la más frecuente, no es la única disfunción sexual masculina. Los hombres, con o sin diabetes, pueden presentar otras disfunciones sexuales, como:

Conclusiones

Es importante mantener el mejor control posible de la diabetes como prevención de las disfunciones sexuales, y no caer en el error de esconder la cabeza pensando: "Yo no tengo problemas". Los niveles altos de glucemia pueden ir dañando los nervios y vasos sanguíneos, pudiendo afectar y alterar la actividad sexual de la persona.

 

La existencia o aparición de alguna disfunción sexual puede tener consecuencias psicológicas negativas, que agravan aún más la problemática.

 

Las disfunciones sexuales son situaciones que se presentan con mucha frecuencia. Ante la presencia de cualquier tipo de disfunción sexual, se hace necesario tratar el tema, abiertamente, con la pareja, y consultar con el médico. Él es el más capacitado para indicar el tratamiento más adecuado.

 

Y es muy importante recordar que, con los tratamientos que existen en la actualidad, se puede solucionar cualquier problema de disfunción sexual, permitiendo disfrutar de una vida sexual más placentera, sobre todo si se detectan precozmente.